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Te parecen escaleras, pero son un perfume. Mi perfume.

escaleras o perfume

Escalones de madera, abrillantados con cera. Olor y calor de esa cera. Cierra los ojos, sí, ¡ciérralos! y olfatea. ¿Verdad que llega a tí el olor de las ceras y barnices que se utilizaban para las buenas madera?. Siente, recuerda. ¿Quizás la vieja casa familiar? ¿O aquel hotel donde pasabas tus veranos?

 
Pero seguro que llegan a tí también viejos recuerdos infantiles, ¿Quién no ha bajado o subido escaleras de madera a oscuras? Buscando el cuarto de baño por la noche o bajando a la cocina para beber agua. ¡¡Cómo cruje la madera en el silencio de la noche!! Parece tener vida propia.
Conservo recuerdos infantiles de olores agradables y de miedos oscuros en escaleras como éstas, que por la noche multiplicaban por cien su número de escalones y nunca acababas de llegar a tu destino. Frío nocturno, silencio sonoro, fantasmas acechantes, deseos de volver a la cama calentita y protectora.

 
Mi infancia son recuerdos, no precisamente de un patio de Sevilla, sino de unas escaleras del viejo hotel junto a la estación donde pasé mis primeros veranos en Alsasua. Olor de cera que se unía al del pan tostado en la parrilla de la “cocina económica”, al que se añadía el olor de los frutales de la huerta de la casa, la hierbabuena  y la menta,  el jabón lagarto del gran lavadero, la lana de nuestros jerseys mojados por la lluvia puestos a secar en la cocina, y la carbonilla y ese olor tan especial de las traviesas de las vías de la cercana estación.

 
Mi infancia es un olor de cera, fruta, pan tostado, lana húmeda, jabón lagarto, menta y  hierbabuena, traviesas de madera y carbonilla. Y he creado un perfume, mi perfume. He introducido todos esos elementos en un frasquito,  los he agitado, batido y mezclado hasta conseguir un aroma único, el mío.

 
Cuando me siento perdida, cuando temo bajar esas eternas e infinitas escaleras en la oscuridad de la noche,  abro mi frasquito, y me envuelvo en la fragancia de su perfume, de mi perfume y solo así, dejo de tener miedo.

 

Fabriquemos  perfumes para cambiar creencias, pensamientos y juicios porque  solo así, podremos cambiar las emociones.

 

1 comentario en “Te parecen escaleras, pero son un perfume. Mi perfume.”

  1. Mi infancia huele a tierra mojada, tomillo, lavanda y pino, además de todos los olores que puedas encontrar dentro de un teatro, como: maquillaje, pintura, madera, ropa de atrezo (que huele como a “cerraillo”)…, ¡un universo de olores! pero como tú dices lo más importante es que esos olores son recuerdos, que me trasportan a esos momentos tan felices. La única diferencia es que a mí me gusta abrir cada olor por separado, no mezclarlos, porque cada fragancia lleva una emoción distinta.
    Gracias, de nuevo, por emocionarme.

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