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Similitudes

Leyendo un artículo sobre la preocupante situación por la que estamos atravesando en España, nuevamente, me vino a la cabeza que en el mundo político y en el gubernamental se utilizan, o se deberían utilizar, los mismos conceptos que habitualmente utilizamos en las organizaciones para resolver los retos que se nos presentan.

Entiendo por responsabilidad, la habilidad para dar respuesta a las situaciones con las que me encuentro. Además, la responsabilidad no se puede tener a medias, o soy responsable o no lo soy, pero no puedo ser un poco responsable. Ser responsable es ser capaz de decidir qué es lo que considero que debo hacer y hacerlo.

Cuando me hago responsable de algo, no dejo en manos de otros las decisiones que debo tomar, ni las hago depender de las circunstancias o de los acontecimientos. Si hago eso, tengo muchas posibilidades de llegar a un sitio distinto del que yo quería.

Salvando las distancias, porque, evidentemente, los factores que influyen en el mundo político y en los gobiernos son diferentes de los que rodean al mundo empresarial, al final el concepto de responsabilidad es el mismo en un sitio y en otro.

No entro a valorar el contenido y posible alcance de las reformas emprendidas por el Gobierno, pero si valoro su sentido de la responsabilidad. Ante una situación como la actual pienso que el camino que ha decidido emprender es el de asumir su papel de responsable y abordar los proyectos que él cree que, a medio y largo plazo, pueden empezar a resolver la desastrosa situación de España. Y todo ello, a pesar de las dificultades con las que se tiene que enfrentar para llevar a cabo sus decisiones, como ha sido la huelga general. No puede hacer depender de otros lo que es su responsabilidad. No se trata de contentar a todos dando una de cal y otra de arena. El Gobierno está para gobernar.

¿Qué hace un buen empresario cuando la situación es adversa?, pues lo mismo; coger el toro por los cuernos y tomar las decisiones que aseguren la supervivencia de la empresa, por muy dolorosas que, en ocasiones, puedan ser.

El error no es un fracaso, es una oportunidad de mejora, de aprendizaje. Si no cometiéramos errores, que los cometemos continuamente, no progresaríamos, estaríamos siempre en el mismo sitio, haciendo siempre lo mismo.

Las organizaciones que aceptan el error son las que innovan, saben que ese es el camino que les abre la posibilidad de hacer algo distinto, de experimentar con otras alternativas que le lleven a descubrir nuevos escenarios que le distingan de su competencia.

Algo parecido ocurre en el terreno político. Se deberían aprovechar las oportunidades que ofrece toda situación adversa. No podemos seguir haciendo lo mismo. Hay que innovar. Innovar es reflexionar, diseñar un abanico de alternativas a lo que estamos haciendo ahora, elegir aquellas que pensemos que pueden ayudarnos a salir del atolladero y ponerlas en marcha. No tenemos garantía de que sean la solución ideal, pero lamentablemente nadie tiene ni la bola de cristal ni la varita mágica que todo lo arregla. Lo que está claro es que si seguimos igual, haciendo lo mismo, seguiremos hundiéndonos cada vez más.

 

 

1 comentario en “Similitudes”

  1. Comparto contigo la visión paralela entre gobernar y perseguir una meta empresarial. Los seres humanos solo nos movemos por un beneficio, cada uno tiene el suyo. Lo que que para uno es beneficioso para otro puede no serlo. Como dices en tu reflexión los factores que influyen en el mundo político son diferentes a los de mundo empresarial. Lo son simplemente porque los políticos actúan no en su beneficio sino en función del perjuicio que le pueden provocar al contrario, eso en nuestro mundo se llama competencia desleal, en el suyo son puñaladas traperas, por otra parte permitidas y aceptadas.
    Introduces la responsabilidad como elemento clave; en mi opinión la responsabilidad es con uno mismo, no con el contrario, por lo tanto quien actúa del modo político es un irresponsable, pues más que desarrollar sus ideas lo que hace es atacar al contrario. Vamos aquello ser anti algo. Los políticos no son de algo, son anti algo, luego son unos irresponsables, porque ponen su capacidad de actuar en lo que hace el contrario. Es verdad que algunos son más anti que otros

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