Contáctenos

Presión, resiliencia y estrés: narcolepsia social

Es lo que hay.

Ayer oía que una prestigiosa universidad inglesa, de esas a las que les debe de quedar algo de oro en el fondo del caldero, ha publicado un estudio según el cual, los británicos, los lunes hasta las 11.16 horas AM no sonríen en el trabajo. Curioso.

Para nosotros, pobres españoles, los que así nos declaramos, hace años que sabemos, por cierto sin necesidad de sesudos estudios, que sonreímos incluso los domingos cuando pensamos en ir a trabajar el lunes.  Será cuestión de valoración. Quien tiene un trabajo tiene un tesoro.

Es cierto que tal y como se calcula, la productividad está ha aumentado (alguien debería plantearse cambiar su manera de cálculo) el absentismo está bajando, los esfuerzos por llegar a clientes en las redes de ventas se incrementan, la conducta de ahorro en los puestos de trabajo se está disparando, por lo menos en el sector privado, espero ingenuo de mi que también en el público.  La situación que nos  ha hecho variar algunas de nuestras conductas más derrochadoras y quejosas.

Es lo que hay.

Una cosa es lo que hacemos y otra muy distinta lo que nos pide el cuerpo hacer. En estas circunstancias nos vemos obligados a cambiar nuestra conducta habitual, a dibujarnos una sonrisa cada mañana aunque la procesión vaya por dentro. La consecuencia no es más que la generación de un fuerte estrés, primero individual y luego social. Si a esta situación le ponemos otro ingrediente como es la necesidad de alcanzar objetivos a costa de lo que sea, da igual que sea un presupuesto de una pyme o el presupuesto del Reino, hacemos que ese estrés se incremente hasta puntos cercanos a la narcolepsia.

Es lo que hay

La solución a esta situación es otra palabreja copiada del inglés, la resiliencia, que es más o menos como decir «Dios aprieta pero no ahoga» Frente a la presión que nos lleva al borde de la narcolepsia, el estrés entre lo que pensamos que nos merecemos y lo que te vivimos, la resiliencia en sí misma no nos aporta nada.  Si es cierto que la persona que tiene mayor capacidad resiliente afronta mejor estos tiempos, la presión y el estrés. Por lo tanto lo que deberíamos hacer es potenciar ese término en cada uno de nosotros. ¿Cómo?

Lo que hay es lo que creemos que hay, no lo que habrá.

En primer lugar dejar de mirar al pasado y tratar de buscar cupables en lo que ocurre, incluso empezar a pensar en que parte de culpa tengo yo en esta situación.  En las ventas de la empresa, en su necesidad de ajuste, en tener que pagar un canos por receta o en que me recorten la paga de Navidad.

En segundo lugar potenciar nuestro sentido de equipo, confiar en el compañero, potenciar sus ideas, hacerle profundizar en las misma, olvidar aquello tan español de yo tengo la solución y confiar en que nuestro semejante puede aportar algo.

En tercer lugar buscar en cada uno de nosotros nuestras fuentes de energía, en que nos basamos para seguir adelante, sobre que elementos personales y sociales nos apoyamos para aguantar y enfrentar nuestras propias barreras y miedos.

En cuarto lugar analizar las ventajas personales que nos conlleva la nueva situación. El hecho de que tenga que alcanzar el plan de ventas y que para ello tenga que luchar en una situación desesperada puede ser un bonito reto siempre que nos lo planteemos desde un punto de responsabilidad.

En quinto lugar saber donde queremos ir y no darlo por hecho.  Trazar nuestro plan vital, profesional, social o nacional. Sin un plan estaremos a merced de los mercados, perdón del entrono que nos rodea y nos dirigirá. Seremos los parias de la sociedad del siglo XXI

Es lo que hay

¿De verdad es lo que hay?, pensadlo

 

4 comentarios en “Presión, resiliencia y estrés: narcolepsia social”

  1. Piensa en el comercial que se enfrenta a una reducción de sus posibilidades. Las presión de su manager es cada vez mayor y el no puede hacer «nada». Es muy fácil pensar en aquello de «ve tu a la calle a ver si eres capaz» En cambio reflexionar en como estoy planteando mi argumentación, si entiendo realmente la necesidad del cliente, si leo los miedos y barreras que ese cliente se está poniendo para comprar mi producto, eso es mucho más complicado. ¿Quien ha dicho que la cosa sea fácil?
    Es lo que hay

  2. En esta situación actual que estamos viviendo, cada vez más escuchamos la frase » es lo que hay…», esto nos indica que las personas estamos , cada vez más, anclados en el victimismo y, por lo tanto, vemos las situaciones cotidianas como un problema. Yo os invito a que empecemos a ver las cosas desde la responsabilidad y, por lo tanto, enfrentemos las situaciones cotidianas como un reto y no como un problema…. Por supuesto que no es fácil ( nadie ha dicho que sea fácil ), pero si seguimos pensando y haciéndo lo que estamos haciendo hasta ahora ¿ dónde piensas que llegarás…?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.