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Contra el vicio de pedir la virtud de no dar. Si no lloras no mamas

Es que va en nuestros genes.  Pedir es un vicio, es un acto que incordia a aquel que no quiere dar o no sabe decir que no.  Los Aslándticos.

El pedir y el dar se convierte de esta forma en lo mismo, si pides eres capaz de dar y si no pides y eres capaz de dar es que algo te falta por reflexionar.  ¿Si te sientes bien dando porque no das la oportunidad a otro para que también se sienta bien? Ah, claro tu sólo das para que te deban una.  Los western no están de moda.

¿Conoces a alguien que pida y sea incapaz de dar?  A eso se le llama mezquindad, que está enlazado con la infelicidad y la desdicha.

Llevando esta brevísima introducción a la empresa; ¿cuántos profesionales hay que tienen la expectativa de que se les reconozca su actitud, su entrega, compromiso y esfuerzo y que finalmente entran en una espiral de frustración porque ello nunca llega? ¿os suena?

¿Realmente que hacemos para que se cumpla esa expectativa?  Esperar, dejar en manos de quien tiene que tomar la decisión que se le ocurra o adivine lo que necesitamos y todo, por el vicio de pedir.

Pues pide, hombre pide, que si no pides no consigues.

¿Cómo consigues tener tan buena relación con tu equipo, que te respeten, que se comprometan? Pidiéndoles y dándoles.  La esencia de la relación humana, por tanto relacionándome con ellos como persona, no sólo como jefe.  Conociendo desde su libertad sus expectativas.  Yo, jefe, solo tengo que crear el espacio donde se sientan libres.

Si pido, me devalúo: es su obligación no la mía, pensará que no soy capaz por mí mismo.

Si pido, puede que no me den: que horror, que frustración, que miedo.  Es que me da miedo ir al médico por si me dice que estoy enfermo. Claro la medicina preventiva no funciona y nos cuesta un riñón en dinero y en disgustos.  En la empresa nos cuesta en productividad y en disgustos.

Si pido, genero falsas expectativas: no sea que piense que le estoy diciendo que se meta donde no le corresponde, que haga mi trabajo, que sólo estoy pensando en que me suban el sueldo.  Claro pedir es dar una orden. ¿No?

Si pido, a lo mejor me lo dan, y luego ¿qué hago?: puedo fallar, puedo no cumplir los objetivos, es mayor responsabilidad, más presión, estoy más expuesto. ¿y?, pides ¿Por qué te lo mereces o no? ¿Te ocupas de lo que pasa por tu cabeza o te pre-ocupas?

No pedir significa, no en pocos casos, dejar en manos de otros las decisiones sobre nosotros mismos.  Tú verás donde quieres estar, conduces o te conducen.

Disfrútalo que algún día se acaba.

3 comentarios en “Contra el vicio de pedir la virtud de no dar. Si no lloras no mamas”

  1. Siguiendo en tu línea de refranes, proverbios o «dichos» quiero añadir el de que: «Para recoger, hay que sembrar primero». Quiero decir con esto que no se trata tanto de pedir o de dar, si no de tener la generosidad de aportar algo a los demás, sembrando algo por delante. No quiero cerrar mi comentario sin otro refrán de los que me dejó mi madre en herencia: «Haz bien, y no mires a quién».
    Saludos.

  2. Si señor, buen refrán y en línea. Yo creo que si se trata de pedir y dar, ya que en solemos estar dispuestos a tener la generosidad de aportar algo a los demás, pero poco dispuestos a que nos aporten. Fijaos en la facilidad que tenemos para «enseñar» a los demás, pero lo difícil que lo ponemos para ser enseñados. En la medida que seamos más vulnerables, más dados a dejar que los demás nos aporten, mayor será el recorrido del aprendizaje. «Deja que te hagan el bien, sin mirar de quien». Me acabo de inventar uno
    Gracias por tu comentario, me hace reflexionar

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