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Como pollo sin cabeza

Yo fui uno de los muchos afectados por la huelga de los controladores del pasado puente y me gustaría compartir con vosotros esta experiencia desde una óptica distinta, la que brinda observar cómo nos comportamos los individuos en situaciones no previstas.

A diferencia de los pasajeros que viajaban con Iberia y que fueron desapareciendo del aeropuerto cuando, a eso de las 22 horas, la compañía anunció la cancelación de sus vuelos hasta la mañana siguiente, yo junto a otro grupo de pasajeros que viajábamos con otra compañía en un itinerario cerrado, permanecimos toda la noche deambulando por el aeropuerto en busca de noticias, confirmaciones, cancelaciones… cada uno en busca de algo distinto? Ante la incertidumbre de lo que puede ocurrir en una situación inesperada como la huelga de controladores, los pasajeros que íbamos a un mismo destino reaccionamos  de formas distintas. Los hubo que gracias a sus conocimientos de leyes se apresuraron a poner, de manera individual, denuncias ante todo y todos: la comisaría del aeropuerto, AENA, y la agencia de viajes, para más tarde compartir con algunos de los pasajeros próximos las acciones tomadas, como quién regala la pócima de su sabiduría a unos pocos afortunados. En toda situación de incertidumbre parece que prima el conocimiento técnico, como el bálsamo de fierabrás. Otros intentaron encontrar respuestas y soluciones en el representante de la compañía de viajes que estaba en el aeropuerto. Tarea esta imposible ya que como en cualquier situación de crisis por la que atraviesa una compañía, este señor había sido bien adiestrado para repetir el mismo mensaje, la ausencia de noticias, esto es no dar respuesta a las preguntas y mantener todas las incertidumbres abiertas. Por último otros se limitaron a esperar sin hacer nada. ¿Os suenan todas esto a las situaciones que se generan en las organizaciones en períodos de restructuraciones, fusiones, cambios en la cúpula….? A medida que fue trascurriendo la noche, la tensión fue creciendo y con ello los intentos de forzar una solución con el representante de la compañía de viajes , ya que nadie de la compañía aérea había aparecido por allí.  El portavoz de la compañía fue el elemento que puso de manifiesto la falta de estructura en la respuesta de grupo y la pugna por liderar la situación, primero con los que te atesoraban el conocimiento jurídico que parecía era lo que la situación demandaba; luego los que proponían persuadir al representante de la compañía para que nos pusiera en contacto con su jefe, también los que aconsejaban esperar y un largo etcétera. una Sin un elemento aglutinador, al final no sucedió nada, las cosas siguieron igual y cada uno acabó la guerra por su cuenta. Sin resultado !! ¿Nos suena esto mucho a lo que acontece en el seno de la empresa y en el país donde asistimos inmóviles al deterioro de la situación y a la falta de perspectivas?

1 comentario en “Como pollo sin cabeza”

  1. !Qué bueno¡ Es como un instinto gremial; protejo la información para poder seguir teniendo algo con lo que comerciar. Humildemente te apunto un elemento que se trabaja en coaching,y que creo que tiene mucho que ver con lo que suele ocurrir en los aeropuertos, en las situaciones de retrasos y cancelaciones: ruptura del círculo de las promesas. Las expectativas de los pasajeros es imposible gestionarlas, pero no es imposible compensarles con información. Esto no se hace porque, simplemente, no sabemos pedir perdón.

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