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A veces, las preguntas son más importantes que las repuestas

Nos empeñamos en encontrar respuesta en nuestros interlocutores, pero muchas veces no somos capaces de generar preguntas.

Nos educan desde nuestra más tierna infancia a ser ágiles, a no vacilar, a poder reaccionar de manera rápida a lo que nos preguntan y en muchos casos a salir airosos de aquellas que cuanto menos nos incomodan si no sabemos que responder.

Normalmente la pregunta va vinculada a buscar una contestación que afronte la solución que buscamos, pero nunca nos planteamos si lo que hace el de enfrente es reaccionar o responder.

La reacción proviene de un impulso, mientras que la respuesta proviene de una reflexión.

La reactividad en la contestación proviene de un impulsividad de nuestras emociones,  nos hace rehenes de ellas y nos impide gestionarlas.

La reacción proviene de las circunstancias y experiencias de nuestro pasado,.

El responder se basa más en la experiencia de lo que queremos que suceda, está más enfocado al presente y al futuro, en definitiva a abrir espacios y buscar soluciones.

Si esta es una de las situaciones más habituales cuando contestamos a preguntas, entonces ¿dónde radica el problema?

Posiblemente, una de las causas que provoca que seamos así está en la falta de asertividad. Existe una gran mayoría que reaccionan ante preguntas porque piensan que si son asertivos son vulnerables y en consecuencia demuestran flaquezas.

Pero la falta de asertividad está, a veces, en quien hace la pregunta o plantea una situación concreta. Como podemos desbloquear esta situación que parece un bucle sin fin.

Parece que lo más lógico es que si buscamos respuestas y no reacciones, siempre que seamos responsables de los sucesos que puedan acontecer, tenemos que asumir el compromiso de que tipo de situaciones son las que buscamos, si queremos impulsividad y confrontación o reflexión y aprendizaje.

No te obsesiones con la pregunta, esta fluye desde la escucha, la pregunta con mayúsculas es la que no es para ti sino la que abres el espacio  de reflexión para tu interlocutor.

A partir de ahí su responsabilidad será reaccionar o responder, pero esa será su elección.

5 comentarios en “A veces, las preguntas son más importantes que las repuestas”

  1. Efectivamente, José Manuel, nos educan/condicionan para ser muy buenos “argumentando” nuestras respuestas ( en la mayoría de las veces desde la “reacción ” y no desde la “contestación”). Según mi opinión, tendríamos que ser educados en la REFLEXIÓN con el fin de poder contestar y no reaccionar… Un abrazo

  2. Jose Ignacio Echegaray

    Muy bueno, Jose manuel. Tenemos que aprender a responder y desaprender a reaccionar. La clave está en reflexionar antes de responder. Mi pregunta es: ¿como se hace esto cuando llevamos siglos reaccionando?. Me temo la respuesta.

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