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Los jóvenes y el paro

Los datos actuales no engañan. Las cifras del paro siguen aumentando, los puestos de trabajo se siguen destruyendo, se continúa despidiendo en masa. Esto provoca que esas cifras día a día vayan engordando, sobre todo sumando jóvenes muy cualificados. Pero, ¿hasta qué punto eso es real?

En la época por la que pasamos es más difícil encontrar un trabajo sobre todo comparado con hace 5 o 6 años, pero…  ¿qué trabajo? ¿de verdad no existe NADA de trabajo, o realmente lo que pasa es que lo que HAY no se quiere?

A la juventud de hoy en día, nos han educado que cuánto más estudies, más carreras tengas, más idiomas, más máster y más cursos de lo que sea, es mejor, más formado estarás y podrás alcanzar un mejor puesto de trabajo, ganar mucho dinero y trabajar poco con un horario excelente.

Entras en la Universidad, estudias tu carrera, te lo tomas con calma porque estás muy cómodo viviendo de tus padres, sacas unas notas normalitas, y cuando consigues aprobar todo y terminar, sales de ella pensando que las empresas se van a pelear por contratarte y encima vas a ganar el doble o triple del salario mínimo interprofesional.

Lo que ocurre en la mayoría de los casos es que sales sin experiencia profesional, acomodado y acostumbrado a las cosas fáciles y medio hechas, y te encuentras en medio de una crisis inmobiliaria, crediticia, global… con destrucción de empleo, recortes, subida de precios, de impuestos…  y ahí entonces piensas –“¡pobre de mí! ¡No hay trabajo! ¡No encuentro nada! ¡No hay nada para mí! “

Ahora me pregunto… ¿de verdad?, ¿de verdad no hay trabajo? ¿de verdad no encuentras nada? ¿de verdad no hay nada para ti? Y entonces me quedo con la última pregunta, “no hay nada para ti”. Es eso, no hay nada que a ti te apetezca hacer teniendo en cuenta la educación que te han dado, teniendo en cuenta las necesidades que te surgen, teniendo en cuenta que estás mantenido por tus padres y es más cómodo estar en tu casa quejándote por todo que salir a la calle a buscar un trabajo aunque no sea tu cualificación, aunque no sea el sueldo esperado, aunque no sea el horario deseado.

Muchos deciden seguir estudiando, otra carrera, otro idioma, otro master, aunque ni si quiera estén seguros si esa especialidad que van a estudiar de verdad les gusta y les motiva. Lo hacen por seguir “formándose”, porque prefieren seguir introduciendo información en su cabeza sin llevarlo a la práctica y que la mitad se les olvide, porque prefieren la vida tranquila y cómoda que trabajar duro y ser mil-euristas.

He escuchado decir: -“¿para esto he estudiado yo 6 años una carrera? ¿para empezar desde abajo? ¿para trabajar como un mozo de almacén en cualquier supermercado?  “

Por lo tanto, yo reflexiono: – ¿por qué no?, ¿por estudiar 6 años ya tienes derecho a ser el Director de una Multinacional  y poderte comprar un chalet y un barco en Marbella? ¿por qué no puedes trabajar de mozo de almacén mientras encuentras algo más acorde a tu cualificación en lugar de lamentarte en casa de tus padres que no hay trabajo? ¿por qué no empiezas desde abajo en una empresa y te vas formando “profesionalmente” en lugar de “académicamente”?

Tenemos que aceptar que actualmente en este país no estamos en época de bonanza como otrora,  tenemos que bajarnos de esa nube de fantasía y esforzarnos duro y trabajar duro para madurar y crecer mucho como personas y como profesionales hoy en día.

Doy gracias a esta estupenda flota que ha permitido desarrollarme y crecer día a día, tomando nuevas responsabilidades y nuevos retos, como este primer Post.

“Más actuar y menos protestar”.

11 comentarios en “Los jóvenes y el paro”

  1. El problema radica en que los jóvenes de ahora no tenemos necesidad de desempeñar ese tipo de puestos «poco cualificados», «mal pagados» y «duros». ¡Con lo bien que se está bajo el abrigo de los Papás! Estamos acostumbrados a que papá y mamá nos lo den todo hecho. Hasta que no salimos de la universidad, y en algunos casos ni siquiera después, no hemos luchado por absolutamente nada en nuestras cómodas vidas, donde TODO nos lo han masticado. Ahora que las cosas están feas y ni si quiera nuestros padres pueden arroparnos nos ponemos a temblar y a llorar en lugar de buscar una solución. Si bien es cierto que los jóvenes con un título universitario aspiramos a puestos más cualificados que otros jóvenes que han tenido un formación de menor grado; y que ahora las oportunidades para lograr esas aspiraciones se han encrudecido; Pero, ¿Es eso una excusa para tirar la toalla? Estoy de acuerdo contigo Eva, quedarse en casa de papá y mamá llorando esperando a que la tormenta pase no nos va ayudar en nada, ¿Por qué no mejor aprender a bailar bajo la lluvia? Si la situación está dura habrá que buscar alternativas, bien en otros sectores, bien en otros lugares… O te adaptas o te extingues!

  2. Genial Eva por un lado das en el clavo con la tremenda incapacidad que tenemos los jóvenes para marcarnos objetivos y luchar por ellos, hemos crecido en el país de la opulencia burbujera y nos hemos mal acostumbrado. De forma generalizada hemos optado por el «no se puede», pero no puedo evitar romper una lanza en favor de algunos jóvenes que si que se esfuerzan por salir adelante y que quizá estén encontrando demasiadas dificultades externas, aunque como bien sabemos «Lo que no te mata te hace más fuerte».

  3. Jesús, por supuesto hay jóvenes que luchan y se esfuerzan por salir adelante y se encuentran con muchas dificultades externas, pero la inmensa mayoría protestan más que hacen. Todos hemos vivido ese momento y todos hemos visto que lo viven los de nuestro alrededor, por lo tanto, mejor seguir avanzando como se pueda que continuar lamentándose y quejándose de que todo va mal porque precisamente así es como menos se avanza y menos se consigue.

  4. Estoy de acuerdo! por algo hay que empezar… yo tampoco empece del tiron con las ventajas y el saldo que tengo ahora, pero la gente olvida lo mucho que hay que trabajar y sacrificar

  5. Jose Ignacio Echegaray

    Enhorabuena por tu apego a la realidad y el enfoque que le das. Estoy seguro que con esos valores alcanzaras tus aspiraciones.

  6. Hola Eva:

    Siento decir que no estoy de acuerdo con tu punto de vista. En primer lugar, todo aquél que ha pasado por la Universidad, sobretodo en carreras de ciencias, sabe que supone un esfuerzo personal y monetario. Lo que se está haciendo con los jóvenes es, lisa y llanamente, injusto. Los políticos se desinteresan ¿por qué?. Porque la proporción de votantes jóvenes es pequeña si la comparamos con otras franjas de edad.
    Hay mucha gente con carrera que ha intentado trabajar en otras cosas y, sencillamente, no hay trabajo.
    Es toda una generación que ha visto frustrada sus esperanzas por la irresponsabilidad de unos pocos

  7. Hola Juan:
    Está claro que cada uno tiene su punto de vista. Cualquier carrera supone un esfuerzo personal y monetario, sea de ciencias o no. Me mencionas a los políticos y a las votaciones de los jóvenes cuando yo no me he metido a tratar esos puntos. Hoy en día existe mucha frustración en ese sentido, que puede que tengas toda la razón pero no viene al caso en este post.
    Yo sé, porque lo he vivido, lo he visto y lo sigo viendo, que si se quiere encontrar trabajo hoy en día se encuentra, es cierto que la mayoría de las veces no vas a encontrar algo adecuado a tu nivel ni cualidad ni gustos ni motivaciones, pero trabajo sí hay. Si toda esta generación ha visto “frustrada” sus esperanzas por la irresponsabilidad de unos pocos, que empiecen a hacer algo para cambiar esa frustración y que actúen en consecuencia.

  8. Totalmente de acuerdo Juanon, (soy el Rana). ¿Qué paso cunado nosotros acabamos nuestras respectivas carreras?, pues exáctamente lo que demandas de la sociedad actual. Recuerdo mi primer trabajo «remunerado» tras acabar la carrera, mal pagado y muchas horas, pero que sirvió para amoldarme a una disciplina (madrugar si o si, cumplir objetivos, demostrar tu valía con resultados, osea midiendo mi productividad,…). Entrecomillo lo de remunerado, porque antes de eso, estube un año trabajando sin cobrar ni un duro (de los de antes).
    En fin, lo dicho. Un abrazo a todos y mucha reflexión interior.

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