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¿Están preparados los Equipos Ejecutivos para mover a las organizaciones
al ritmo que el mercado demanda?

En los tiempos volátiles y de cambios constantes acelerados en los que vivimos, CEOs y Stakeholders se cuestionan este aspecto con frecuencia. El mercado está incrementando a ritmos vertiginosos con empresas de nueva creación con modelos de negocio “Start-ups” así como una modalidad emergente de “Scale-ups”; donde el enfoque agresivo de crecimiento y conquista de mercado está impregnado de estrategias de Marketing de alta innovación.


En este contexto competitivo, las empresas con enfoques más tradicionales, se encuentran en momento de afrontar esta realidad. Aquí es donde nos cuestionamos si realmente el “mindset” o tipo de pensamiento que tienen ciertos niveles de liderazgo están con la flexibilidad adecuada para aprender y evolucionar sus modelos de negocio, colaboración y dirección del talento.


Entonces, ¿los líderes de tu organización son un conjunto de expertos que se reúnen para rendirse cuentas o son realmente un equipo enfocado a colaborar ágilmente logrando resultados extraordinarios? Los últimos dos años nos han invitado de forma forzada a revisar las maneras de trabajar horizontal y verticalmente para impulsar el ritmo y efectividad de los equipos directivos; incluyendo nuevas variables como la pérdida de talento si no se modifican reglas y procedimientos de trabajo dirigidos a la flexibilidad, balance de vida y enfoque a objetivos.


Es en este momento, en el que te invitamos a reflexionar en algunos aspectos de tu equipo
directivo. ¡Prepárate!

  1. ¿El equipo realmente tiene un propósito común que brinda autonomía, accountability y dirección a cada director para una toma de decisión alineada al mismo?
  2. ¿El equipo realmente trabaja inspirándose confianza el uno en el otro, sin la necesidad de evidencias constantes de comprobación de los hechos?
  3. ¿El equipo realmente tiene definidas las metas compartidas que necesita lograr de forma colectiva; dándole prioridad a lograrlas por encima de los objetivos individuales?
  4. ¿El equipo está comprometido con el propósito de la organización, con las metas a lograr y con las personas con las que colaboran?
  5. ¿El equipo demuestra una colaboración entre áreas efectiva en los cuales los procesos fluyen de forma ágil?
  6. ¿El equipo demuestra un alto rendimiento con resultados extraordinarios y con mecanismos de desarrollo entre los propios integrantes (mentoría, coaching, feedback…)?
  7. ¿El equipo se renueva al ritmo que terminan unos proyectos y surgen nuevas iniciativas de negocio, realizando los procesos de reconocimiento de forma que motiven y generen “engagement” en cada persona?
    Date un momento para ponerle cara a las personas cuando realizas estas reflexiones. ¿Llegas a alguna idea nueva?

Realmente el reto de los equipos directivos está siendo cada vez más fuertes, donde equipos híbridos, combinados con estructuras presenciales y virtuales, los cuales suelen tener diferentes husos horarios debido a la globalización, siembran un campo lleno de zanahorias a lograr rodeadas de minas dirigidas directamente a la salud y bienestar de las personas; siendo un campo de juego peligroso donde los “workaholic” (adictos al trabajo) necesitan estar conectados 24/7 al móvil, impactan directamente a otras esferas de sus vidas, dando como resultados un éxito desgastado que les hace cuestionar su rumbo y propósito.


Desde aquí, te recomendamos como ejecutivo, cinco Buenas Prácticas que impulsarán la calidad de tu contribución a tu equipo en tiempos de crisis:

1. Configura dirección y revisión continua.
Asegura que el equipo tiene una visión compartida que realmente conecta con lo que les motiva. Cada persona es diferente y le mueven elementos diferentes. Genera que las personas saben hacia dónde vamos y lo que tienen que hacer para lograrlo. Reuniones efectivas semanales donde se especifiquen: ¿Cómo están nuestros indicadores? ¿A quiénes es importante reconocer? ¿Qué necesitamos hacer diferente? ¿Qué sistemas de apoyo o cambios entre áreas necesitamos realizar para dar respuesta a los “stoppers”? Son preguntas poderosas que ayudan a la evolución del equipo.

2. Sé claro en lo que esperas de las demás personas del equipo.
Calibrar expectativas en lo que necesitas y estás dispuesto a dar a las demás personas del equipo es fundamental para trabajar con agilidad. Brindar responsabilidad a otros implica supervisión en el proceso, no control en las actividades del proceso. Inspirar confianza y brindar confianza teniendo claridad del objetivo es un “driver” que debe estar por encima de políticas y procedimientos rígidos de teletrabajo o formas de colaborar las cuales pueden detener el ritmo.

3. Sé generoso y servicial.
Habilita espacios de conversaciones de calidad y genuinas, en las cuales podamos dar antes que pedir, brindando espacios de seguridad en los cuales nos permitamos sentir y compartir nuestros pensamientos abiertamente, nos permitirán tener elementos para re-enfocar nuestras acciones; las que tenemos que continuar haciendo, las que debemos dejar de hacer y las que necesitamos comenzar a hacer.

4. Habilita momentos “kit-kat”.
Necesitamos aprender rápido. Para ello, es clave pensar, actuar y aprender de forma ágil e iterativa. Crea la estructura adecuada para generar espacios recurrentes de lecciones aprendidas para ajustar los proyectos y procesos de mayor valor para el negocio. Incorpora personas creativas en el ecosistema de tu equipo (redes sistémicas con otras organizaciones, expertos…) que te nutran de formas diferentes de mirar al futuro y decidir en el presente.

5. Mide la madurez del equipo directivo así como mides los indicadores de negocio.
Contar con P&L o cuadros de control con indicadores de productividad, rentabilidad, clientes o rotación, son básicos que la mayoría de las empresas realizan. ¿Qué diferencia a las que logran resultados extraordinarios con equipos comprometidos? La medición de la madurez del propio equipo. Pertenecer a un equipo de alto rendimiento que es ejemplar está por encima de otras variables que pueden seducir a las personas. Es por ello, que se torna fundamenta vivir en un proceso continuo de incremento de la cohesión y efectividad del equipo a través de indicadores específicos y especializados en equipos de alto nivel dentro de un proceso estructurado.

¿Cuáles son tus indicadores?

Si te interesa conocer los nuestros, te invitamos a que nos contactes y puedas tener una charla con nuestro equipo de expertos.


En definitiva, al permanecer ágiles y alineados, aprovechar las fortalezas de cada persona y proporcionar un entorno psicológicamente seguro para que los líderes procesen sus inquietudes, los equipos directivos podrán liderar juntos la organización respondiendo de manera efectiva los tiempos de turbulencias.

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