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La gran prueba. Como gestionar la incertidumbre.

Llevamos muchos años hablando de la gestión de la incertidumbre, de los entornos cambiantes, de estrategias de afrontamiento, de la capacidad de adaptación, de la capacidad de improvisación, de la innovación, etc.

Pues casi sin enterarnos, se nos ha presentado una situación única para testar todo esto en tiempo real, sin simulaciones, sin preparación y sin previo aviso.

Ahora, es cuando vamos a tener una instantánea veraz de nuestra capacidad para afrontar una crisis, a nivel social, empresarial e individual.

Es el momento de poner a prueba el “capital psicológico” de la organización, me refiero a comprobar en qué punto se encuentran esos recursos y capacidades que diferencian a las organizaciones positivas y resilientes, y que constituyen un valor diferencial en la manera de afrontar este momento.

Estos recursos son:

Autoeficacia. Ser conscientes de nuestras propias capacidades y de las de nuestro equipo nos permite focalizarnos en objetivos realistas, mostrar una mayor persistencia, y mantener la esperanza ante las situaciones de incertidumbre. Compartir momentos pasados difíciles ya vividos como equipo o empresa, nos ayudará a tener mayor conciencia de nuestras fortalezas y sobre que apalancarnos para superar esta situación.

Optimismo. Dejarnos llevar por pensamientos tremendistas sólo incrementará nuestro malestar y nos resta creatividad, recurso tan necesario en este momento. Con una actitud optimista, se tienden a utilizar estrategias centradas en el problema, especialmente cuando la situación es controlable. Pero ante situaciones incontrolables, sencillamente, se aceptan los problemas como reales (aunque no se puedan resolver) y se adopta la mejor solución posible. Para compensar la tendencia al pesimismo es útil: utilizar nuestra capacidad de análisis para discriminar los hechos y datos fiables de aquellos que no lo son; Centrar la atención en otros temas; Evitar anticipar situaciones catastróficas. Estar “aquí y ahora”, es el mejor antídoto contra el pesimismo.  

Resiliencia. No se trata de salir ilesos de esta crisis, de una u otra manera vamos a vernos afectados, se trata de salir vencedores y con una lección aprendida, Es clave, sacar un aprendizaje para sentir que hemos “crecido” y ante la posibilidad de que se repita una situación similar, estar más preparados.

Gestión emocional. El control emocional va a estar a prueba durante todo este proceso.  Es fundamental darnos cuenta de que pensamientos nos invaden, identificar nuestras emociones y aprender a convivir con ellas, dejando que emociones negativas (miedo, tristeza, frustración, preocupación…) cumplan su función, pero no gobiernen nuestra vida. Dejemos espacio a las emociones positivas, encontrando momentos de disfrute, mostrando conducta de solidaridad, empatía, apoyo, gratitud, que ayudan a generar un mayor vinculo en el equipo y un entorno positivo de trabajo. Es un buen momento, para empatizar con aquellos compañeros que estén más desbordados y sufriendo una gran presión y ofrecer nuestra ayuda en vez de contribuir a generar más tensión.

Engagement. En esta situación “obligada” de teletrabajo y semi-aislamiento la vinculación con el trabajo puede verse afectada, sobre todo en aquellas personas con un perfil muy extrovertido que necesitan entornos muy relacionales para cargar su energía. Es importante mantener ciertas rutinas sociales que cubran esas necesidades aunque sea de manera virtual. 

Es una buena oportunidad, para mejorar nuestro nivel de concentración en la tarea, mostrar mayor creatividad, análisis y focalizarnos en la realización de tareas que nos gustan y nos hacen disfrutar, pero que por falta de tiempo o por priorización de otras, no le dedicamos espacio, como por ejemplo escribir un Post 😊

Es una situación que nos afecta simultáneamente y de manera “global” a todos. Estamos viviendo la Gran Prueba, nunca antes la gestión de la incertidumbre fue tan crucial y determinante. Todavía tendremos que esperar tiempo para sacar conclusiones de nuestra capacidad de resiliencia a nivel personal, organizacional y como sociedad.

Ana González-Quirós

Responsable área de Carreras Directivas

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