04 jun IN MEMORIAM (Con que emoción nos posicionamos ante un conflicto)

Este es un post que no habla de nadie en concreto y habla de todos en particular, está presentado desde la reflexión y las vivencias que me han sucedido y de las trasladadas por otras personas.

Habla de nuestro entorno emocional y de cómo nos posicionamos ante situaciones que la mayoría de las veces no son buscadas, habla de cómo interpretamos y, en función de ello, como la emoción condiciona el qué y cómo lo sentimos, y cómo eso afecta a los resultados que obtenemos.

Imaginemos una situación por la que han podido pasar gran parte de las personas en edad laboral, bien de manera directa o por alguien cercano en afinidad o consanguinidad, es el momento de la gestión de un conflicto dentro de la organización con la que colaboramos o prestamos servicios.

Ante esta situación nuestra emoción habitual se desarrolla entre la ira y la tristeza, surgen expresiones que avalan nuestros sentimientos de que estamos dando más de lo que hemos recibido, incluso en algunos casos, nos ponemos en el papel de víctimas.

Nuestra emoción impide continuar de manera fluida la relación, y si no es resuelto puede conllevar a situaciones de resentimiento, falta de confianza en el otro e incluso llegar a la ruptura total, al caos o al fracaso.

El conflicto existe y se puede actuar eludiéndolo (no por ello deja de existir), o afrontándolo.

En este segundo caso, lo primordial es, con independencia de la naturaleza del conflicto, con qué actitud emocional actuamos ¿desde la culpabilidad o desde la responsabilidad?

En el caso de posicionarnos en la culpabilidad, nuestro papel de víctima nos llevará a poner el foco fuera de nosotros, en buscar a los generadores externos causantes de este conflicto, pero no a analizarlos, sino a justificar el motivo del mismo, centrarnos en la queja y en muchos casos en la ira. Seguro que así conseguimos un montón de razones de poner el foco fuera y declararnos inocentes y no resolver el conflicto.

Si por el contrario, nos posicionamos desde la responsabilidad, entonces el foco está en nosotros, nos convertimos en protagonistas de la situación y podemos ocuparnos de ella. Aquí nuestro manejo emocional girará de forma diferente, buscaremos el origen, cómo actuamos y qué consecuencias tuvo nuestra actuación. Aquí no buscamos explicaciones que nos tranquilicen, sino que buscamos datos para poder actuar y ocuparnos del conflicto. Nuestra actitud será mucho más positiva frente al conflicto que nos ocupa y la decisión que tomemos frente a él será mucho mas estructurada en sus consecuencias y por supuesto seremos responsables de nuestras acciones, por ello en mi opinión, la emoción en la que actuemos será mucho mas positiva y gratificante tanto para nosotros como para las actuaciones que acometamos.

De aquí el título de este post “in memoriam” de aquéllos que fracasaron en la resolución de los conflictos, con independencia del resultado, por poner el foco fuera de ellos y dejarse llevar por los “elementos”.

Si tu pregunta está en cómo actuar desde la responsabilidad, no dudes que próximamente hablaremos de ello.

 

 

 

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